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Historia

Cuando hablamos del juguete de hojalata siempre nos recuerda tiempos pasados donde nuestros padres o abuelos jugaban con unos objetos duros al tacto pero al mismo tiempo delicados, ya que se podían romper fácilmente o era fácil hacerse daño jugando con ellos, pues presentan muchas partes punzantes o que fácilmente pueden cortar. Se caracterizan por tener unos colores intensos y brillantes. Están fabricados con hoja de acero y recubiertos (mediante un baño electrolítico) de una capa de estaño, conocida popularmente como "hojalata".

Los juguetes de hojalata son especialmente un producto de la revolución industrial.

Antiguamente los juguetes eran de madera o de fabricación propia. Cuando se pudo tener un fácil acceso al acero, por parte de los artesanos, fue posible la fabricación a gran escala, con la creación de nuevas empresas que facilitó la aparición de juguetes a un precio razonable, al mismo tiempo que una clase media en expansión se situaba en condiciones para comprarlas.

Aunque la industria del juguete empezó principalmente en la Alemania de mediados del S. XIX, a España no llegó hasta más tarde.


Hacia finales del siglo, en Cataluña y más concretamente en Barcelona en el Barri de Gràcia, surgieron una serie de artesanos que hacían objetos de lata y que poco a poco empezaron a fabricar juguetes: JORGE RAIS (fundada en 1870), HISPANIA de EUSEBI ROCA FARRIOLS (fundada en 1879), FRANCESC ROCA FARRIOLS (fundada en 1914).

A finales del siglo XIX y por la iniciativa privada de Rafael Payá y Picó, que tenia un pequeño negocio de fabricación de elementos y utensilios de hojalata: aceiteras, potes, utensilios y recipientes para los heladeros de Ibi (Alicante), aprovecho la técnica de fabricación para crear pequeños juguetes.

La fabrica Payá empezo a fabricar juguetes en el año 1893. No se sabe con certeza cual fue el primer juguete que se fabricó. Lo que si puedo decir es que los primeros que se fabricaron eran copias en miniatura de los objetos cotidianos, como por ejemplo la vajilla: platos, ollas, aceiteras, ...
Fue en el año 1905 cuando Rafael Payá otorga a favor de sus tres hijos la escritura pública de su empresa de hojalata. La familia Payá empezó de esta manera la fabricación de juguetes en Ibi (Alicante). Fue la primera fábrica que existió. Esta empresa fue cambiando de nombre con los años, primeramente en "La Sin Rival" y más tarde en "PAYÁ HERMANOS, SA".
En el año 1909, la fábrica Payá se presenta con una representación de sus juguetes en la "Exposición Regional Valenciana", que tuvo una gran repercusión y marcó el inicio del crecimiento de Payá a todos los niveles. El triunfo que representa esta feria para la empresa lo empuja a dedicarse de lleno al mundo de los juguetes, aunque sin abandonar las otras actividades. En el año 1917 se empezaron a fabricar los trenes en miniatura "Escala 0".

Como es natural fueron apareciendo envidias, que llevarían a la creación de nuevas empresas al sector. En el año 1915, trabajadores de Payá, dejaron la empresa para fundar VERDÚ y Cía. En el año 1920 se asociaron con Santiago Rico y G. DE ANDREIS. Finalmente Santiago Rico compra las acciones de G. de Andreis y se hace con el control de la empresa que en el año 1930 pasó a denominarse RICO, SA. A partir de este momento empieza la competencia con Payá.
En el año 1926 se fundó la sociedad "Regular Colectiva, la González, SANJUAN y Cía." En 1933, después de la marcha de diferentes accionistas de la sociedad, esta pasó a denominarse PICÓ y Cía. En el año 1936 con la incorporación de nuevos socios cambió de nombre a Picó, SA. Después de la guerra civil, Picó decide abandonar y finalmente adopta el nombre de JUGUETES y ESTUCHES, SA (Jyesa), hasta su cierre en el año 1975.

En el año 1894, se fundó en Catalunya, la fabrica de los juegos de mesa por excelencia: AGAPITO BORRÁS de Mataró (Barcelona). En 1945, su hijo ENRIQUE BORRÁS i Cia sucedió a su padre en la fabricacion de juguetes. En las ultimas epocas, antes de venderse la fabrica a una multinacional, esta pasó a MANEL BORRÁS, el nieto.

La época de oro de las fábricas de juguetes fue desde el año 1910 hasta la guerra civil. En la posguerra aparecieron nuevas fábricas de juguetes de madera, más populares en Dénia y sus alrededores. Los juguetes de hojalata resultaban muy caros y fueron quedando relegados para las familias acomodadas.

A principios de los años 40, surgieron nuevas fábricas de juguetes, la Marca Mariquita Perez apareció como consecuencia de una madre que vestía a su hija y a la muñeca con el mismo vestido.


En Barcelona, la marca JOS-FEL (1940-1951), que lleva el nombre de su creador: Josep Feliu fabricó trenes a escala "O", con un tipo de manufactura simple, pero muy robusta. Más tarde, en el año 1951 cambió de propietario y pasó a denominarse ELECTROTREN, que siguió fabricando vagones de galga "0" hasta 1954. El año 1955 se traslada a Madrid i fabricó vagones metalicos a escala "S" i "H0", entre los años 1957-1959 incorpora elementos de plástico i a partir de 1960 pasan a ser todos de plástico.


En el año 1941, Enric Pareto fundó MANAMO, y aunque esta empresa empezo fabricando camiones de madera, canvio rapidamente i empezó a fabricar trenes a escala "O", hasta su cierre. Esta misma empresa también fabricó trenes más económicos con la Marca TRECO (TRen ECOnomico). El año 1953 cerró sus puertas.
    
Cuando la economía española a finales de la década de los 40, volvió a rehacerse, Payá Hermanos creó una nueva máquina de hacer juguetes de plástico inyectado (la primera que existió en España). Era el año 1952 cuando Payá fabricó el primer juguete de plástico llamado "Arre caballito", que aunque esta formado por piezas de hojalata ya incorpora el nuevo material: el plástico. De esta forma empezó la transformación en la industria del juguete español.

Hacia el año 1950, después de la segunda guerra mundial, surgió una nueva potencia en la fabricación de los juguetes: Japón.

La industria del juguete creada entorno al pueblo de Ibi, poco a poco fue hacia la decadencia tras la muerte del General Franco, que permitió abrir las fronteras y empezó la invasión de los juguetes extranjeros. Poco a poco muchas de las fábricas fueron cerrando. La casa Payá, hizo suspensión de pagos, y acabó en el año 1984 como una cooperativa de trabajadores, que también estuvo a punto de cerrar y que actualmente gracias ha haber encontrado los moldes de los antiguos juguetes han podido rehacerse fabricando reproducciones de los antiguos modelos.

 

Tomàs Pla. (director del Museu de la Joguina y coleccionista)

 


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